Mondragón, señor soldado

Gustavo Morales

Cristóbal de Mondragón forma como soldado raso en las filas del Tercio Viejo en la batalla de Mühlberg. Los protestantes de la Liga de Esmalcalda se retiran tras el río Elba. Los de Sajonia se hacen fuertes en la otra orilla, queman el puente de barcas y amontonan artillería y mosquetes. No hay puentes y sí plomo que arrasa la orilla en manos de los españoles. Mondragón se echa al agua con la espada entre los dientes y vadea el río bajo el tiroteo enemigo. Su ejemplo arrastra a su capitán que le sigue con nueve soldados. Entre arcabuzazos y juramentos, Mondragón gana la ribera enemiga, matando, de entrada, a cinco germanos. Esa noche de 1547 tal puñado de soldados se hace hueco en la otra orilla y en la Historia.
Doce años después, en 1573, encontramos al ya coronel Mondragón al frente de 300 españoles asaltando la cabeza del canal de la isla de Tholen, derrotando a 1200 soldados orangistas.​ 
El Duque de Alba le encargó levas para formar tercios de seis compañías. Reclutó Mondragón a 2.620 hombres.
Es ya gobernador de Gante y Mondragón sigue usando la táctica del vadeo para recuperar las islas de Duiveland y Schouwen. 
Otra docena de años más tarde, en 1582, es investido como maestre de campo del Tercio Viejo, antes de Sicilia. Llevó al Tercio a la batalla de Gante, contra el ejército del duque de Alençón. Asaltó con éxito el castillo de Linquerque. Dos años después, el 4 de agosto de 1584, Mondragón conquista Amberes con 20 bajas frente a las 1600 del enemigo. Un maestre de campo avaro de las vidas de sus hombres.
Doce años después, Mondragón muere en el castillo de Amberes, después de 64 años de servicio en los Tercios de Infantería española donde entró de soldado raso.